
El espiritú científico que anida en mi corazón (ojalá fuera en mi cerebro y así entedería la dichosa teoría de cuerdas), me obligó la pasada semana a escribir una carta, laica, roja y masónica al redactor jefe de ALfa y Omega, la revista católica por excelencia. A continuación os la a reproduzco, además del por qué de mi enfado.
“Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal. Ése es el ambiente cultural en el que vivimos, y, sin embargo, la inmensa mayoría de españoles consideraría una aberración que se sacara la violación del Código Penal, aunque, a sólo cien metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, la pastillita que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute”. (Ricardo Benjumea)
Estimado señor Benjumea,
Mi nombre es Leticia Fernández. Soy una estudiante de periodismo la cual ha crecido rodeada de religión católica por estudiar durante toda mi vida en un colegio concertado. Le escribo esta información de contexto sobre mi vida para que no se haga una idea equivocada sobre mi persona. Ni mis padres son ateos, ni mis abuelos participaron en la matanza de Paracuellos del Jarama. Estoy bautizada y formo parte de la comunidad cristiana.
Mi carta es para hacerle saber mi repulsa hacia ese artículo que ha escrito sobre la violación. ¿qué tiene que ver la banalización del sexo con las violaciones?, ¿insinúa que todos aquellos que disfruten del sexo sin asociarlo a la reproducción, se merecen encontrarse con algún pervertido que les destroce la vida?.
Me parece bastante cínico por su parte que hable del sexo sin compromiso como algo malo cuando sabemos que hasta los más castos “pecan”. No puede escribir ese texto y esperar que la gente no reaccione. No señor Benjumea, las violaciones no son un castigo de Dios y tampoco son situaciones merecidas. Tampoco deberían quitarse del código penal ¿acaso debería quedar libre un padre que viola a su hija?. En este ejemplo tampoco se busca la procreación. Es el propio padre el que banaliza y pervierte el sexo con menores de edad, con niños señor Benjumea. ¿acasoe sa niña se merece tener un hijo de su padre que la ha violado? ¿para qué? ¿para odiar a su hijo durante toda la vida? ¿abandonarlo? ¿suicidarse? (que también es pecado de Dios por cierto).
Creo que el fanatismo católico le ha nublado la percepción objetiva. Jesucristo, estoy segura, que no querría que una mujer fuera utilizada como un simple pedazo de carne para satisfacción de un hombre. Y no. Las mujeres no tenemos la culpa.
El cuerpo es de cada uno y el espíritu es de Dios. Con mi cuerpo hago lo que quiero y mi alma y espíritu se las encomiendo al Señor. Deje de sembrar cizaña y opinar como si del redentor de los hombres se tratase. Nada de lo que usted afirma viene en la Biblia. Ustedes, los fanáticos, se han dedicado a interpretar las Sagradas Escrituras y manipular al vulgo para que sigan pagando las bulas y mancebas.
La diferencia es que los jóvenes que creemos en estos días no nos hace falta pagarles sus mantos de oro para ganarnos el cielo. Sabemos que siendo buenas personas y “querernos a nosotros mismos como Jesús nos ha querido”, es lo que necesitamos para estar en paz con Dios.
Gracias por su tiempo
Ahora os toca a vosotros pensar un poco y decidir si merece la pena este tipo de publicación
